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27/3/13

A tener en cuenta para el análisis (Primera parte)

Querido lector, si es que decides otorgarme el honor de entregarme parte de tu tiempo leyendo mis análisis, te dejo aquí este aporte para que dicha lectura te resulte más fácil y asequible. Esto, por supuesto, no es un manual profesional sobre narratología, aunque sí se basa en teorías asentadas y publicadas de manera oficial. Lo único que intento con esto es que sepas por dónde guiarte en el caso de que decidas meterte en los pantanos de análisis. Teniendo claro esto, podemos seguir sin problema.

Comenzaré contándote que Gerard Genette, un teórico narrativo, nos dejó en legado una distinción de narradores que será la que yo tenga en cuenta para mis estudios. Aunque de una manera un tanto sencilla, tenemos:


1. Narrador heterodiegético
    Así entre tú y yo, básicamente este narrador es aquél que está completamente fuera de la historia. Es ajeno a ella y, en muchas ocasiones, suele saberlo absolutamente todo. Podríamos poner como ejemplo prácticamente cualquier libro. Los cuentos son dignos de resaltar.

2. Narrador homodiegético
   Aquí tenemos, para mí, uno de los más interesantes. Se trata de un personaje que está dentro de la historia, pero que sin embargo no es el protagonista de la misma. Como ejemplo siempre suelo poner a Watson (elemental), que nos cuenta la historia de su fiel compañero Sherlock, el cual es el claro protagonista de la misma.

3. Narrador autodiegético
     Es el protagonista y, además, el que cuenta la historia. Destaco aquí Apocalipsis Z, de Manel Loureiro.

Si bien la clasificación podría ser mucho más extensa, no quiero aburrirte con detallados teoremas que, desde luego, no creo que hagan falta. Sí has de saber, sin embargo, la distinción que hago de los personajes según su importancia dentro de la historia. Me baso (que no copio) los apuntes de narratología de Antonio Martín Infante y Javier Gómez Felipe. Aquí la tienes:


Clasificaremos los personajes en primer lugar según la importancia en la acción. 

1. Principales
  En ellos recae la mayor parte del peso de la historia. Pueden ser héroes/protagonistas, antihéroes/antagonistas o coprotagonsitas. Por poner un ejemplo clásico, destacamos aquí a Odiseo (que no Ulises; no soporto que lo llamen Ulises, no sé por qué), de esa grandiosa pieza de la literatura que es La Odisea.

2. Secundarios
   Su participación se ve bastante reducida en comparación a los principales. Se convertirán en piezas básicas y de mayor relevancia si en ellos recae la acción de hacer o decir algo al héroe o antihéroe que lo empuje a cambiar radicalmente el rumbo de la historia. Serán entonces confidentes. Por seguir en la línea clásica, ponemos aquí a Patroclo.      

3. Terciarios
     Aunque a mí me gusta más el nombre de "figurante". Son algo así como relleno, como los extras del cine, pero que son tan necesarios para crear un ambiente con cierta verosimilitud. Un ejemplo claro de esto pueden ser los ejércitos o, simplemente, la clientela de un bar.

Según su profundidad, sabremos de ellos que son:

1. Planos
   Poco elaborados, siempre encasillados en unas ciertas acciones que se mantienen. No hay mucha información sobre ellos y su evolución no es muy amplia. Tomamos aquí como ejemplo, sin duda alguna, personajes de cuentos tales como Caperucita Roja o la sirenita (y veis aquí que no digo Ariel; hablo de la del cuento, ojo, no la de la película de Disney).

2. Redondos
     Más complejos, con muchos rasgos e ideas que se nos muestran en una profundidad psicológica digna de tener en cuenta. Suelen tener una evolución y tiran de la importancia de la historia, creando tensión narrativa y haciendo avanzar o retroceder la acción. No puedo evitar nombrar aquí a mi querido Batman, personaje de DC Cómics.


El último tema que vamos a tratar aquí es el espacio. Es el marco en el que se llevan a cabo las acciones y se sitúan los personajes. Puede ser un mero escenario, o puede tener una implicación más que evidente con la historia que se nos cuenta (Rapture, de Bioshock, es un buen ejemplo de ello).

Su clasificación la podemos dividir en:

1. Reales
Espacios que existen de verdad en nuestro mundo y que podemos visitar sin problema (Nueva York, Ciudad de cristal, de Paul Auster).

2.1 Ficticios verosímiles
Por lo general están creados a partir de una realidad que conocemos (Vetusta en La Regenta, de Clarín, que no se trata de otra cosa que la ciudad de Oviedo).

2.2 Ficticios de carácter irreal
No existen. Se crean a partir de la imaginación del autor, si bien no comprenden o explican una geografía concreta. Suelen tener carácter simbólico. (El mundo de The Matrix es un buen ejemplo para este apartado).

3. Geografía literaria
No está del todo considerada por los estudiosos de narratología como un espacio en sí mismo. Es un mundo que el autor crea y en el que ambienta todas sus aventuras, bien estructurado y con distintas zonas a reconocer. El ejemplo más claro que podemos escoger es La Tierra Media de Tolkien.



¿Has llegado hasta aquí? ¿De verdad? Pues sólo puedo decirte una cosa: GRACIAS. Espero que te haya servido de apoyo (o que te haya refrescado la memoria, en el caso de que ya supieras todo esto), y que te sirva como guía a la hora de leer mis análisis (o los de cualquiera).

Si te ves con ánimo de seguir, aquí tienes la segunda parte. Si no, pues descansa, que bien merecido lo tienes.

Un abrazo, querido lector. Uno muy fuerte.

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